RESULTADOS INESPERADOS EN CERAMICA.. NERIKOMI 4 – NERIAGE
Desde que me inicié en la cerámica, una de las cosas que más me costó fue adaptarme a los cambios de planes, a soltar en cierta medida el control absoluto del proceso, porque los materiales no solo responden a la construcción del ceramista, sino que en el proceso se ven expuestos a muchas variables. Estas variables pueden ser tanto externas como internas, y afectan de manera significativa el resultado final de una obra.
Por un lado, se encuentran las características propias de la pasta cerámica, que le confieren atributos como la plasticidad y el coeficiente de contracción. La plasticidad, por ejemplo, permite modelar la pasta en formas diversas, pero también implica que cualquier manipulación excesiva puede comprometer la estructura de la pieza. Durante el secado, la temperatura y la humedad juegan un papel crucial, pues un secado desigual puede predisponer a que se presenten fisuras que arruinarán un trabajo realizado con tanto esfuerzo. Luego está la exposición a temperaturas extremas en el horno, que depende no solo de la curva de temperatura, sino también de la atmósfera dentro del horno. Este ambiente puede hacer que la horneada se dé en condiciones de reducción diferentes en relación a la presencia o ausencia de oxígeno dentro del horno, lo que puede alterar el color y acabado de las piezas.
Además de estas consideraciones técnicas, también debemos contemplar las características personales propias del artista. Hay quienes procuran medir cada variable y hacer pruebas exhaustivas con todos los materiales y el horno antes de la construcción de la pieza cerámica, con el fin de llegar a un resultado lo más cercano posible a lo planeado. Por otro lado, existen aquellos que se adaptan más fácilmente a los cambios en el proceso, ajustándose a las circunstancias y aprendiendo a aprovechar lo que la materia les ofrece en cada etapa. Este contraste en métodos refleja la diversidad en la práctica cerámica y la diversidad de cada artista.
Como en cualquier disciplina, es cierto que ningún extremo es bueno. La formación en cerámica exige un profundo conocimiento no solo en arte, sino también en química y física. Por ejemplo, entender cómo interactúan los materiales a nivel molecular puede ser determinante en el resultado final. Además, la técnica en el manejo de instrumentos como las herramientas, el torno y el horno, es clave para el éxito en la creación de piezas. Cada taller tiene sus propias características y requerimientos, lo cual también influye en la metodología del ceramista. Es crucial no olvidar la importancia de realizar pruebas con todos los materiales, lo que incluye el mantenimiento y evaluación periódica del horno. Estas acciones aseguran que estamos trabajando en un ambiente controlado donde se pueden maximizar las posibilidades creativas.
No obstante, cuando las cosas no salen como se esperaba y logramos retomar un rumbo diferente, puede que nos encontremos ante un “feliz accidente” con resultados inesperadamente hermosos. Estas sorpresas pueden transformar una pieza que inicialmente parecía fallida en una obra maestra única y original, y en este sentido, el proceso de la cerámica se convierte en una metáfora de la vida misma: un continuo ajuste entre el control y la aceptación, entre lo planeado y lo inesperado. La belleza a menudo reside en la imperfección y en las variaciones del proceso, lo que nos recuerda que la creatividad es, en última instancia, un baile con lo desconocido.



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